martes, 31 de marzo de 2020

La poesía de M. E.



Cuarenta días, cuarenta noches


Recostado
sobre la roja pared
no sé si de este lado o aquel
la brisa se escucha tan natural
que confunde.
¿Qué hacer ahora que sabemos que el cemento no es como la carne?
¿qué hacer ahora?
Soy un animal
dibujé tu vientre sobre la ruina de mis escritos
amarillo
como un submarino sin batalla
blanco
como las sales de litio.
Ahora que sabes algo de mi
tus ojos me miran
extraño
cortas mis dedos con el filo de tus dientes
mi sangre cae sobre tus labios
finos
como un coro celestial
escucho tus voces
desafiar lo natural
las hojas de los árboles
caen hasta formar los encajes de tu lencería
tu nombre proviene de todos lados
desde Babilonia hasta Bangkok
es un idioma creado entre
cuarenta días
y cuarenta noches
cuarenta días
químicos
cuarenta noches
inestables.

Poema

Regreso
con la bandera de la noche
con el alma fragmentada
llena de mitos
llena de las verdades antepasadas.
¿He escogido esta mañana
o ella me ha elegido a mí
cómo los sueños eligen a su soñador?
¿la sueño
o ella me sueña
yaciendo dentro del color de sus ojos?
Los cuchillos sobre el rostro
la delgada línea
separando este camino y el otro
La vanidad del mundo
muerta en mis bolsillos
¿me sueñas?
soy un niño armando un castillo de arena
tarareando una canción de otro tiempo
te sueño,
mi asilo es tu piel maltratada
pérdida en la arena del mar
¿dónde estás ahora,
en este camino o el otro?
Regreso
¿o no?
mi alma es un mito
observando con los ojos cerrados
estoy aquí
detrás
cercanamente a tu oído:
¿Has escogido esta mañana
o ella te ha elegido a ti?


Ojos de bronce

No le he exigido nada a la vida
pero
ella me tiene aquí
con ganas de que le pregunte algo.
Camino
por la frontera entre la noche y el día
huyendo de los secretos que quiero contarme
abandonado la sombra que dejé en la playa
abandonando los rostros de quienes mencionaron mi nombre.

No le he exigido nada al amor
y él no sabe dar respuestas.
Camino
dejo de creer en quienes están encerrados en una pantalla.
Camino
mis dientes pelean entre sí
mis lentes negros lloran
mientras el semáforo retarda sus colores.
Camino
Abandoné mi consciencia en la arena
mis ojos ya no me pertenecen
mi alma está llena de flores
he deshojado la que lleva tu nombre.
Camino por la ceremonia vespertina
lleno de cuchillos en mi cabeza
a ti
que siempre te vistes de noche
a ti
con tus ojos de bronce
si tengo algo que preguntarte.


Los malvados

Eligieron la noche
eligieron héroes ya muertos para justificarse
eligieron ocultarse en todos los continentes
con los ojos químicos
apretando los nudos de la garganta
Eligieron una ciudad sin sueño
un tiro de gracia en una librería
y el horror de una letra
que atraviesa el pasado.
Eligieron una canción que sabe a muerte
la sinestesia de una balada
las lágrimas de un vicio
el tejado de los roedores
las dimensiones inexistentes.
Eligieron el beso
una cama en guerra
corazones en un pliego de naipes
los abismos de las miradas
una risa
un llanto
un minuto como sacrificio
la vida
como cuenta regresiva.
Eligieron lagartos en un vaso de alcohol
y un remolino blanco
que hipnotiza las manos
eligieron la tinta y la desesperación
una película inflamable
La hora del lobo
después del
Séptimo sello.
Eligieron la muerte
para mantenerse aquí
esperando nadar en un río con peces vivos.


El ojo inmortal

Caballos y perros evaporándose
esta es la tierra del ojo inmortal,
esta es la tierra ensañada
de sobrios y borrachos buscando el amanecer,
entre las calles, entre los mares,
sobre tetas de piedra y arena
mordidas por los cielos.

Esta es la tierra del ojo inmortal,
el camino de aprendices
que eligieron abismos y risas como sus destinos,
que entre el verde y el pavimento,
entre marihuana y licores ancestrales
arrancaron el monte de anteriores masacres.

Aire y pájaros evaporándose,
esta es la tierra del ojo inmortal
ardiendo sobre el santo nombre de la ciudad,
piedras con falsos colores
hierven la atracción maleable
de una montaña que ha perdido su misterio.

La sangre y los mares evaporándose,
esta es la tierra del ojo inmortal
que espabila tormentas y decepciones
en los amarillos delirios de la gente
que entre risas y lágrimas
encuentran un lugar donde existir.



Las calles de abril

Háblame de los sabores que descubriste en tu pasado
Háblame, de los sueños destrozados
de los llantos
del éxodo de la risa
y las mentiras en tu cara.
Háblame de las cosas que siempre dijiste en silencio.
Háblame
Y esta noche no tocaremos la tierra
Alucinaremos en las calles
Y yo bordearé los suelos
Con las cenizas que el sol ha dejado
Y ante los ojos vacíos
Presentaré las pasiones que el mundo anunció ayer.
Háblame, de los martes por la tarde
De los colores que resucitan a los muertos
En el valle y la sombra,
en las ruinas de los atardeceres.
Háblame ahora que
Gitanos y dolientes deshabitaron la tierra
Ahora que ni la noche
Ni el mar
Los vieron partir.
Ahora que las tumbas hilaron los muelles
En las fronteras de marzo
Dejando los suspiros sin armas.
Dejando sin vida
las calles de abril.




El silencio


El silencio
Y un teorema para perder
El silencio
Mordiendo la tapa de una botella
El silencio
Agrediendo sus ojos de reptil
Palpitando en la uñas
Deslizándose en los huesos
Estrangulando las palabras
Acribillando la música.
Por allí, nos encaminamos en la tarde incendiada
Entre vinos y dilemas
Con las letras castradas y las miradas calladas
Quisimos resistir,
Fingimos
Anonimato
Fingimos
Asesinato
Fingimos la nada
Sobre calles disecadas
Quisimos resistir
Justo después que el silencio
Nos hiciera perder.

M. E. (Barranquilla, 1985) Estas dos lacónicas y escuetas letras le sirven a este estudiante de cine de la Universidad del Magdalena para firmar su trabajo poético. Como dice en uno de sus poemas, "No le he exigido nada a la vida", pero ella lo tiene aquí "con ganas de que le pregunte algo" a través de las imágenes y de las letras, las armas con que se sabe defender y dejarnos su testimonio. 


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