Cuarenta días,
cuarenta noches
Recostado
sobre la roja pared
no sé si de este lado
o aquel
la brisa se escucha
tan natural
que confunde.
¿Qué hacer ahora que
sabemos que el cemento no es como la carne?
¿qué hacer ahora?
Soy un animal
dibujé tu vientre
sobre la ruina de mis escritos
amarillo
como un submarino sin
batalla
blanco
como las sales de
litio.
Ahora que sabes algo
de mi
tus ojos me miran
extraño
cortas mis dedos con
el filo de tus dientes
mi sangre cae sobre
tus labios
finos
como un coro celestial
escucho tus voces
desafiar lo natural
las hojas de los
árboles
caen hasta formar los
encajes de tu lencería
tu nombre proviene de
todos lados
desde Babilonia hasta
Bangkok
es un idioma creado
entre
cuarenta días
y cuarenta noches
cuarenta días
químicos
cuarenta noches
inestables.
Poema
Regreso
con la bandera de la
noche
con el alma
fragmentada
llena de mitos
llena de las verdades
antepasadas.
¿He escogido esta mañana
o ella me ha elegido a mí
cómo los sueños eligen a su soñador?
¿la sueño
o ella me sueña
yaciendo dentro del color de sus ojos?
Los cuchillos sobre el
rostro
la delgada línea
separando este camino
y el otro
La vanidad del mundo
muerta en mis
bolsillos
¿me sueñas?
soy un niño armando un
castillo de arena
tarareando una canción
de otro tiempo
te sueño,
mi asilo es tu piel
maltratada
pérdida en la arena
del mar
¿dónde estás ahora,
en este camino o el
otro?
Regreso
¿o no?
mi alma es un mito
observando con los
ojos cerrados
estoy aquí
detrás
cercanamente a tu oído:
¿Has escogido esta
mañana
o ella te ha elegido a
ti?
Ojos de bronce
No le he exigido nada a la vida
pero
ella me tiene aquí
con ganas de que le
pregunte algo.
Camino
por la frontera entre
la noche y el día
huyendo de los
secretos que quiero contarme
abandonado la sombra
que dejé en la playa
abandonando los
rostros de quienes mencionaron mi nombre.
No le he exigido nada al amor
y él no sabe dar respuestas.
Camino
dejo de creer en quienes están encerrados en una pantalla.
Camino
mis dientes pelean entre sí
mis lentes negros lloran
mientras el semáforo retarda sus colores.
Camino
Abandoné mi
consciencia en la arena
mis ojos ya no me
pertenecen
mi alma está llena de
flores
he deshojado la que
lleva tu nombre.
Camino por la
ceremonia vespertina
lleno de cuchillos en
mi cabeza
a ti
que siempre te vistes
de noche
a ti
con tus ojos de bronce
si tengo algo que
preguntarte.
Los
malvados
Eligieron la noche
eligieron héroes ya
muertos para justificarse
eligieron ocultarse en
todos los continentes
con los ojos químicos
apretando los nudos de
la garganta
Eligieron una ciudad
sin sueño
un tiro de gracia en
una librería
y el horror de una
letra
que atraviesa el
pasado.
Eligieron una canción
que sabe a muerte
la sinestesia de una
balada
las lágrimas de un
vicio
el tejado de los
roedores
las dimensiones
inexistentes.
Eligieron el beso
una cama en guerra
corazones en un pliego
de naipes
los abismos de las
miradas
una risa
un llanto
un minuto como
sacrificio
la vida
como cuenta regresiva.
Eligieron lagartos en
un vaso de alcohol
y un remolino blanco
que hipnotiza las
manos
eligieron la tinta y
la desesperación
una película
inflamable
La hora del lobo
después del
Séptimo sello.
Eligieron la muerte
para mantenerse aquí
esperando nadar en un
río con peces vivos.
El
ojo inmortal
Caballos y perros evaporándose
esta es la tierra del ojo inmortal,
esta es la tierra ensañada
de sobrios y borrachos buscando el
amanecer,
entre las calles, entre los mares,
sobre tetas de piedra y arena
mordidas por los cielos.
Esta es la tierra del ojo inmortal,
el camino de aprendices
que eligieron abismos y risas como
sus destinos,
que entre el verde y el pavimento,
entre marihuana y licores
ancestrales
arrancaron el monte de anteriores
masacres.
Aire y pájaros evaporándose,
esta es la tierra del ojo inmortal
ardiendo sobre el santo nombre de la
ciudad,
piedras con falsos colores
hierven la atracción maleable
de una montaña que ha perdido su
misterio.
La sangre y los mares evaporándose,
esta es la tierra del ojo inmortal
que espabila tormentas y decepciones
en los amarillos delirios de la
gente
que entre risas y lágrimas
encuentran un lugar donde existir.
Las calles de abril
Háblame de los sabores
que descubriste en tu pasado
Háblame, de los sueños
destrozados
de los llantos
del éxodo de la risa
y las mentiras en tu
cara.
Háblame de las cosas
que siempre dijiste en silencio.
Háblame
Y esta noche no
tocaremos la tierra
Alucinaremos en las
calles
Y yo bordearé los
suelos
Con las cenizas que el
sol ha dejado
Y ante los ojos vacíos
Presentaré las
pasiones que el mundo anunció ayer.
Háblame, de los martes
por la tarde
De los colores que
resucitan a los muertos
En el valle y la
sombra,
en las ruinas de los
atardeceres.
Háblame ahora que
Gitanos y dolientes
deshabitaron la tierra
Ahora que ni la noche
Ni el mar
Los vieron partir.
Ahora que las tumbas
hilaron los muelles
En las fronteras de
marzo
Dejando los suspiros
sin armas.
Dejando sin vida
las calles de abril.
El silencio
El silencio
Y un teorema para perder
El silencio
Mordiendo la tapa de una botella
El silencio
Agrediendo sus ojos de reptil
Palpitando en la uñas
Deslizándose en los huesos
Estrangulando las palabras
Acribillando la música.
Por allí, nos encaminamos en la tarde incendiada
Entre vinos y dilemas
Con las letras castradas y las miradas calladas
Quisimos resistir,
Fingimos
Anonimato
Fingimos
Asesinato
Fingimos la nada
Sobre calles disecadas
Quisimos resistir
Justo después que el silencio
Nos hiciera perder.
M. E. (Barranquilla, 1985) Estas dos lacónicas y escuetas letras le sirven a este estudiante de cine de la Universidad del Magdalena para firmar su trabajo poético. Como dice en uno de sus poemas, "No le he exigido nada a la vida", pero ella lo tiene aquí "con ganas de que le pregunte algo" a través de las imágenes y de las letras, las armas con que se sabe defender y dejarnos su testimonio.



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